Desde Puerto de Vega, una de las localidades más bonitas y con más luz de Asturias, nos llega un disco oscuro fraguado en la noche.
Venom, que así se llama el nuevo trabajo de Aneuma, nos escupe en la cara elementos reconocibles que ya vimos en su primer trabajo pero con una regularidad escrupulosa que se mantiene durante la media hora larga que dura este disco. La banda asturiana, que viene de llevarse el galardón a artista revelación en los premios AMAS ataca de nuevo con su segundo larga duración, que se mueve en terrenos del death metal melódico, el black, thrash y sludge.

Las intenciones se dejan bien claras desde el principio con Yell to the Sky, presentando las dos guitarras marcadísimas como lead y rythm y cabalgando la canción a lo largo de un riff que doblan por momentos cargándolo de epicidad. No esperamos ni doce segundos para escuchar la potente voz de Laura, perfectamente empastada con los melódicos de las guitarras hasta llegar al ecuador del tema donde un bridge con tintes sludge/stoner sorprende para dar paso al solo, asentado al principio en una base muteada como mandan los cánones.
Tras este inicio tan épico que nos anticipa un disco con un trabajo vocal y de armonías de alto nivel, llega Never again, con unas armonías aún mejores que las anteriores y donde se ve perfectamente el trabajo e influencias de sus guitarras, Abel y Borja.
Uno de los cortes que más sorprenden y mejor sabor de boca dejan es Your Doom, que empieza oliendo a thrash, después de una intro de entrada al cementerio, con una batería castigadora y culmina con un riff heavy a tresillos espectacularmente limpio dando paso a un final que me conquistó desde la primera escucha, con un despliegue vocal devastador y recordándome a los más violentos Hatebreed.
Llegamos a la mitad del disco con Guide Them to the Light, quizás es el corte más épico y con unos riffs más coreables. Se nota que bebe más del sludge pero engancha con un estribillo heavy a más no poder para terminar con un solo con reminiscencias al chorus y unas armonías muy cuidadas que nos llevan a un final de machaque totalmente necesario y obligatorio.

Frozen, comienza tirándonos al pecho una intro con doble pedal y una pista de que vamos a escuchar quizás las partes más black de lo que llevamos de disco. Desahoga con un estribillo muy elegante de armonías muy afiladas y con un ritmo a ride bell. El juego de guitarras en estéreo del final de tema me parece muy interesante y a pesar de ser un recurso ya visto, sigue funcionando perfectamente.
Una de las piezas claves del trabajo es Chain Reaction, que plantea desde el principio una introducción más desenfadada para desembocar sin piedad en un break pesado y después a un medio tiempo que engancha de nuevo con el riff que escuchamos en la intro. Es un tema que funciona como hoguera para curar nuestras heridas. Un solo trabajadísimo y perfectamente ejecutado para volver a la parte que ya conocemos porque está totalmente adherida a nuestra memoria. Un diez de estructura y trabajo de composición.

Aunque, he de decir que la sorpresa es Circles of fire. Empieza con uno de los riffs más épicos del disco sin necesidad de que haya una lead guitar marcada. El bajo de Pau en un segundo plano, pero reinando el tema en la sombra, sin silencios. Unas guitarras muy crunchies que suenan a hard rock y a Marshall por todos lados durante todo el corte. Sin saber cómo ha pasado llevas unos pitillos y el pelo cardado. ¡Qué disfrute!
La octava y última canción, que da nombre al álbum, empieza golpeando fuerte con el bombo haciéndose protagonista. El trabajo de Jorge a la batería durante todo el disco culmina con estos cinco minutos donde es imposible dejarla a un lado. La voz vuelve a reinar desde el comienzo del tema y las guitarras combinan riffs muteados con armonías sobre doble pedal. Este cierre es un catálogo de habilidades y performance que demuestra lo que esta banda es capaz de hacer.

marcadas, donde con frecuencia llegamos a partes de desahogo reconocibles y volvemos a riffs principales a modo de estribillo. Contamos con puentes y solos que nos hacen mover bien la cabeza y la mayoría de los temas acaban con breaks muy pesados y agresivos a modo de cierre apoteósico y sobre todo recordable. Me parece un acierto darle este discurso a los temas y desde el principio se hace un álbum accesible y muy disfrutable.
Aneuma es una banda con miembros con experiencia en otras grandes bandas, pero en la que importa más a dónde se va que de dónde se viene. Este disco, su trabajo y todo lo que están experimentando no puede situarles mejor de cara al futuro.
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