Bueno, aquí estamos de nuevo... Esta vez el señor Claverol, director y CEO de este gran medio, me ha encomendado la monumental tarea de reseñar el disco de este grupazo, mitiquísimo, de la escena asturiana.
Y bueno, qué decir de esta banda conocidísima a nivel nacional y a nivel europeo. Pues fueron los ganadores de la Metal Battle de Wacken España allá por el 2016. Lo peor de todo es que son amigos y me veo en la tesitura de ser crítico y franco, cosa que me va a costar la de Dios por lo citado anteriormente. Quiero aclarar que lo que voy a decir lo digo desde el más absoluto respeto y cariño, desde una posición de ignorancia y humildad... Dicho esto, vamos al grano...

Empecemos esta vez con la producción, impecable; solo dos cosas que puntualizar respecto a esta, y es una cuestión de gustos, no de valoración en cuanto a la calidad de esta. Creo que a la mezcla le faltan graves o cuerpo; no sé si a lo mejor esta percepción es por la afinación que utilizan los instrumentos de cuerdas o la EQ de las guitarras. Yo, como guitarrista, hubiera elegido un sonido diferente que, ojo, esto solo es mi gusto personal, pero cuando das un golpe de púa y suena más el rasgueo de la misma que la propia nota, a mí a nivel personal no me gusta, pero ahí entra la personalidad y el estilo de cada guitarrista, que, repito, no está mal, es solo mi gusto personal.


Por otro lado, algo que me ha gustado mucho de la mezcla es la jodida claridad de todas las partes; o sea, la distinción entre instrumentos es acojonante. Se distingue todo de una forma flipante; en especial he de felicitar por el trabajo de producción hecho en la batería, esta jodidamente nítida. Se distingue cada plato, cada timbal, cada bombo, cada caja, y lo más importante, dejando hueco en frecuencia a la voz, las guitarras y el bajo. ¿Qué quiero decir con esto? Que, pese a estar bien diferenciada, está bien nivelada; hacía mucho tiempo que no escuchaba una batería así. Así que, bravo, un 10 en producción. Felicidades, Lalo.

Bueno, empecemos con el meollo del asunto, vamos con los temas. Ya sabéis que a mí me gusta reseñar tema a tema; va a estar entretenido, pues el primer tema, homónimo del disco, dura 20 minutazos, pero de verdad que vale la pena cada minuto. No hay ni una jodida vuelta de relleno...
Travellers to Nowhere: empecemos con la, diríamos, ópera magna del señor Borja; no sé si compuso alguna vez un tema tan completo y jodidamente largo (posteriormente me dijo que no)...
El tema empieza con una intro que avisa de lo que va a venir; después de un par de vueltas de esta intro, empiezan los blast beats del señor Javi. Las guitarras armonizadas están visibles; como dije antes, la puta producción que tiene es acojonante pese a ser autoproducido... Posteriormente viene una parte bastante épica y luminosa que luego descubrí que era el preestribillo. Aquí he de felicitar a Simón; me sorprendió bastante y es que sí… yo no había escuchado a los legacy con anterioridad.

Igual por eso me seleccionó míster Claverol para realizar la reseña, a saber. Bueno, volviendo al señor Simón, empiezo a entender por qué esta banda es tan exitosa... Que ojo, sin desmerecer al resto de la banda, creo que lo que hace Simón y CÓMO lo hace, no creo que a día de hoy en España haya alguien capaz de hacerlo. Utiliza una técnica vocal llamada shout; es una técnica derivada del scream que, sin llegar a ser gutural (puesto que en el gutural no hay entonación), en el shout sí la hay. Para que os hagáis a la idea, es la misma técnica que utiliza el cantante de Architects; en España creo que solo hay un vocalista que lo haga aparte de Simón, y es Dani de la banda Flat Earth Society. Así que, Simón, si estás leyendo esto, que sepas que eres un puto crack y te admiro mogollón. Bueno, tras este inciso dedicado al vocalista, jaja, vamos a continuar con el tema...

Min 4: primer bloque del tema superado; ahora cambia la dinámica tonal y el tema toma un descanso en intensidad y se vuelve más melódico con armonías asiáticas y orientales. Digamos que esta parte es utilizada para unir bloques, porque a nivel compositivo a mí en lo personal me costaría mucho dar coherencia y sentido a un tema de 20 min, pero el p.... Borja lo consigue (recordemos que soy amigo, por eso me tomo la licencia de respeto). Y es que es un maestro con todos los significados que pueda tener la palabra.

Es cierto que aquí, aprox. desde el 6 al 8, se me hace un poco repetitivo el riff, pese a ser de mis favoritos del tema...
Bueno, pasamos al 9:30 aprox. Bajón de nuevo, breakup que te prepara para lo que va a venir... Primer punteo, melódico pero sin ser demasiado virtuoso, no es el solo, solo un detalle melódico, al final de este cambio tonal de nuevo, y esto ya deriva a otra cosa más parecida a un solo con mucha expresividad y bendings... pero no es el solo. Mentí antes: el riff que más me gustó de este tema es el comprendido entre el minuto 11:21 y el 12:00. Esos rasgueos muteados de guitarra me parecen, pese a su simpleza, lo mejor o, bueno, casi lo mejor del tema; es algo inesperado y que diferencia la clase de los músicos a los que me está tocando reseñar.

De nuevo riff épico... Jajaja, y volvemos a esos clink clink clink. En el último se aprecia un armónico natural que seguramente haya sido buscado, y de nuevo el estribillo del tema. Y el GRAN SIMON, eres un animal, amigo. Y AQUÍ SÍ viene el puto solo, solo escuchar el acústico, las armonías... ¿¿a qué me recuerdan?? Me recuerdan a algo... Ah, sí, ¡¡a puto prog!! O sea, esa melodía me ha transportado, os lo juro, al río Nilo hace 3000 años en una noche muy estrellada y despejada. Es increíble, los pelos como escarpias, no tengo palabras. Y menos aún para lo que viene después...
La rítmica del solo, acertadísima con esos silencios... y el solo, pfff, qué decir, nada que envidiar a guitarristas legendarios como Steve Vai, Yngwe o Van Halen; creo que aquí Borja se la sacó. No tengo otras palabras para describirlo, perdón el vulgarismo.

 

Y es que Borja es un guitarrista de los que a mí me gusta llamar obsesivos. Para que os hagáis una idea de cómo es Borja: es un guitarrista que come, duerme y va al baño con la guitarra. Es un guitarrista al cual le crea ansiedad la gran cantidad de composiciones que se le ocurren y el hecho de no poder dejarlas registradas se la crea. Para mí, de los mejores guitarristas de la escena española; o sea, es un tío que ha conseguido récord, pues ha logrado llevar a dos bandas a Wacken con sus composiciones, ¡¡¡PERO QUÉ COJONES!!!

Volviendo al tema, posterior al solo vienen más vueltas de estribillo y partes ya mencionadas, y ahora viene el broche final del tema: a las 18:15, nota redonda al aire, fade out, y entramos en la segunda parte acústica del tema. Segunda sacada de Borja... Con esta composición, armonías muy prog me recordaron a DevinTownsend. Me encantó  Javi (batería) como hizo el fade in de batería en esta parte. Increíble tema “Travellers to Nowhere” ”,ompletísimo no le falta nada. Lo único, yo lo hubiera puesto al final del LP, no al principio, por el simple hecho de que cualquier cosa que venga después de esto difícilmente va a superar tremenda obra maestra...

¡¡Segundo tema!! “Crimson Dawn” empieza con un riff machacón, pero a la vez una de las guitarras con mucha melodía. Empezamos con las peripecias tonales que tanto me desconciertan de Borja, pero que en conjunto para mí adquieren sentido; creo identificar esa parte como el estribillo... sí lo es. Es que os juro que Borja consigue dar de una forma muy rara luminosidad y claridad a armonías menores, cosa que no sé cómo lo hace, pero juro que lo averiguaré, jajaja. Ni en el 3:14 momento de protagonismo para Lalo, bajista (y tengo entendido que productor de la banda), ya me corregirán si no cuando lean esto. En este tema la voz de Simón me ha parecido más blacker que en el tema anterior; de nuevo me vuelve a sorprender...

Tema tres: “Bringers of the storm”. El tema empieza muy thrasher hasta que Javi mete el blast. Siempre recordaré un comentario que me hizo mucha gracia cuando le ofrecí tocar en mi banda y me dijo: “Qué va, yo no toco mariconadas” jajajajaja. Pensé: "Ole tus huevos, macho", y lo cierto es que tenía razón; es una máquina, no porque yo haga mariconadas, sino porque él es batería de metal extremo y juega en otra liga muy diferente a la mía... Tema más thrasher del disco de lo que escuché hasta ahora. Me gustó el cambio de dinámica, de nuevo Borja con sus cambios tonales.

“The Druid”, tema que empieza muy heavy, sí, heavy; este creo que será el tema pesado por excelencia de este trabajo. Me gustó mucho la melodía de guitarra que enlaza las vueltas del riff, el doble bombo acojonante de Javi, la melodía hipermegaépica. La letra me ha gustado mucho, es súper mística, incluso intimista... Wooaaa, primer breakdown del disco. Justo ayer le decía a Borja que me faltó justo eso, pero no, también lo tienen nin 2:50; supongo que será la parte pre-solo. Sí, en efecto, solo muy pentatónico; me encanta. Para mí siempre serán los solos más expresivos los de base de blues... y este la tiene. ¿Y qué es, si no, un druida sumido en la soledad? Eso es blues, amigos, jaja. Tema a nivel estilístico clásico, pero compuesto con muy buen gusto.

“After the forest have burned” empieza destructor el tema, después otra lección de gusto: silencios en la rítmica a tresillo, que contrastan muy bien con los blast beats destructores; aquí creo que Yoye ha tenido muy buena mano con los silencios y la guitarra armonizada junto a Borja. Este tema, creo que es explícitamente, representa un triste suceso ocurrido el 30/03/2023. No sé si el tema tendrá relación con esto, si fue compuesto antes o después, y es que entonces hubo una ola de incendios provocados por todo Asturias. Uno de los puntos más graves fue en la localidad aledaña a Puerto de Vega, donde reside la banda que tuvo graves consecuencias. No puedo más que aplaudir el eco convertido en arte del grave problema que tenemos en la península con los incendios...
En fin, el disco me ha parecido una obra maestra; espero que mis críticas sean bien recibidas y, como repito, lo hago desde el más absoluto respeto, ignorancia, humildad y, después de esto, mi mayor ADMIRACIÓN. Os quiero, tíos...